La actitud del trabajador como consecuencia directa de su motivación

Publicado por: Ofyde el 22 de Diciembre de 2008 | General

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Motivar al trabajador para que ofrezca soluciones a la organización origina a su vez necesidad de cambios en sus actitudes que lleven al rendimiento esperado en la organización a la que pertenece. Son muchas las teorías ligadas al concepto “Motivación” y, sin embargo, ninguna es la adecuada para todos los casos. Cada trabajador es diferente y por tanto merece un trato diferente. Saber distinguir el apropiado en cada caso depende de la combinación de varios factores.

Las personas son el cimiento de las organizaciones, algo esencial para todas las empresas así como determinante y sobre todo condicionante para su buen funcionamiento. Deben dar respuesta a los diferentes problemas de la empresa, en lugar de suponer un problema.

Es el personal capacitado quien genera resultados de calidad, pero además si está sensibilizado con la organización y, sobre todo, motivado, ofrecerá soluciones y resultados eficientes.

La motivación hacia los trabajadores no es tarea fácil. Depende de varios factores entre ellos de la interacción o la comunicación con la Dirección, ya que los aspectos motivadores varían en función a la persona, el momento, etc.

Existen infinidad de teorías destinadas a la motivación de los trabajadores, como por ejemplo la Teoría de Maslow basada en una jerarquía de necesidades.

Un dato a tener en cuenta es que la motivación hacia los trabajadores no tiene porqué estar siempre ligada al dinero. Existen también incentivos emocionales como proporcionar un buen clima laboral, la promoción en la empresa, la delegación de responsabilidades, proporcionar tareas estimulantes adecuadas a cada potencial, sentido de pertenencia a un grupo, confianza, etc.

Conseguir la modificación de actitudes de nuestros trabajadores

A través de la motivación se puede producir una modificación en las actitudes de los trabajadores. Lograr la deseada es el enigma de cada directivo. Por esta razón, muchas empresas contratan servicios externos para que, con la ayuda de un psicólogo o especialista en Recursos Humanos, puedan encontrar las posibles vías de motivación para sus trabajadores.

Para modificar comportamientos en los trabajadores es importante conocer técnicas de influencia social basadas en principios psicológicos. Estos principios son de gran utilidad para comprender los procesos de interacción humanos, puesto que comprenden características básicas y fundamentales del ser humano de las que se derivan muchas conductas sociales.

Ejemplos de estas técnicas serían, por ejemplo, el principio de reciprocidad, la validación social, la fuerza de la autoridad o la simpatía.

Sin embargo, si nos decidimos a utilizar alguna de estas técnicas tenemos que ser muy cuidadosos porque no siempre los resultados van a ser los esperados.

Una técnica de influencia puede ofrecer un resultado exitoso en una situación o con una persona determinada y, sin embargo, obtener consecuencias negativas en otras situaciones. La eficacia de estas técnicas depende del contexto social, de qué norma es más conveniente en ciertas situaciones y de los aspectos más valorados por cada sujeto.

Se puede entender por actitud la predisposición a responder ante un estímulo determinado de una manera determinada. Representa un conjunto relativamente duradero de creencias adquiridas y de sentimientos con respecto a algo que nos predispone a actuar de una manera determinada.

Así, para que un mensaje sea persuasivo y modifique el comportamiento de una persona, algunos teóricos defienden el hecho de que deberá haber un cambio previo de pensamientos o creencias del receptor.

La eficacia del mensaje persuasivo depende, como en todo proceso de comunicación, de factores como la credibilidad de la fuente, el contenido del mensaje, el canal comunicativo elegido y el contexto, así como de la predisposición del propio receptor.

El comportamiento del trabajador depende en gran parte de la percepción que tenga de la empresa, y sobre todo, de la percepción que crea que la empresa tenga de él. Así, si cuidamos cada uno de los aspectos anteriores es posible que podamos obtener actitudes positivas y adecuadas al objetivo común de la organización en un clima laboral agradable y sin conflictos.

Añadir para terminar, que en muchas situaciones, no solo en las laborales sino también en las personales, tendemos a pensar que el trato que debemos dar a los demás debería ser el que nos gustaría que nos dieran a nosotros mismos. Lo cual, aunque pueda sorprender, es erróneo.

La realidad es que debemos tratar a los demás como a ellos les gustaría ser tratados. Ya que no todos deseamos lo mismo e incluso en el trato podemos esperar cosas diferentes. Lo ideal es ponerse el lugar del otro, o lo que es lo mismo, empatizar, para así comprender sus inquietudes, preocupaciones, deseos, expectativas, etc.

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